sábado, 26 de septiembre de 2009

Al mirar a un adolescente de clase media pegada a su msn, estudiando y escuchando música, piensas wow como puede hacer tres cosas al mismo tiempo, porque no aprovecha esa energía en otras cosas, pero...en que, donde? Consideremos que los chicos de clase media no tienen mucho donde acudir, en las poblaciones de escasos recursos hay centros comunitarios, actividades, deportes financiados por el gobierno, los niños de clase alta sus padres pueden pagar academias, gimnasios, country club...pero y la clase media?. Qué bueno sería tener un lugar donde ir y juntarse con tus amigos, disfrutar de la guitarra eléctrica que te regalaron en navidad pero que molesta a los vecinos al tocarla en casa, tener una pared para pintar sin que te corran a escobazos, profesores voluntarios que te ayuden a estudiar, un grupo de teatro y presentar un función que preparaste todo un año, por último un lugar donde acudir cuando las cosas se ven mal en casa o necesitas que alguien te mire y te diga...tranquilo estoy para ti. Que te enseñe que todos somos iguales, que no necesitas golpear a nadie para ser superior, dónde ves que alguien con discapacidad puede pensar igual o mejor que tú, que si tienes problemas con las matemáticas te puede apoyar sin decirte que eres menos inteligente, donde asi como encontraras quien te ayude puedes encontrar a quien ayudar. Si no se abren nuevos espacios para niños con potencial que no puede ser desarrollado por motivos económicos, por que no pueden acudir a la población por que no pertenecen a ella, o al country club por que a sus padres no les alcanza, niños que se pierden por no tener un lugar donde sentirse apoyados, un refugio, que no pueden pagar un profesor particular para poder entender lo que no comprende en el colegio y lo desmotiva a seguir adelante, que solo conoce gente digital por que vive metido en cuatro paredes frente a un computador, si no se abren espacios para los niños de clase media, que el día de mañana serán los que muevan el mundo, creo que estaremos frente a una generación perdida.

Soñar no cuesta nada…